CAPITULO I
Había una vez un sapo llamado Juan que vivía en un estanque, le gustaba ver las estrellas, que quería ser astronauta desde que era un renacuajo, los demás sapos se burlaban de el y le decían que era un tonto porque los sapos no van al espacio.
Un día mandó una carta a la N.A.S.A. y fue aceptado para ir al espacio; muy contento porque se iba a cumplir su gran sueño se lo comunicó a sus padres, ellos se pusieron tristes pero como lo amaban lo dejaron ir porque sabían que era su máximo anhelo.
Ya en la N.A.S.A. conoció a dos amigos, un loro llamado Pepe y un perrito llamado Fido que juntos fueron al espacio.
Juan estaba maravillado y muy feliz de ver los planetas, las estrellas y así cumplió su “sueño espacial”.
Cuando Juan regresó a la tierra salió en los periódicos y los sapos del estanque que se burlaban de el lo recibieron como un héroe y sus padres estaban orgullosos de él.
CAPITULO II
EL SAPO ASTRONAUTA EN MARTE
Seguimos con la historia de nuestro amigo el sapo astronauta pero ahora de viaje a Marte, Juan regresó a la N.A.S.A. y fue enviado a Marte con sus amigos Pepe y Fido, cuando llegaron a Marte conocieron a un marciano que quería ser su amigo.
Este marciano era muy amistoso y además era un científico, su nombre era Orutra Llesva y quería saber muchas cosas de nuestro planeta y le invitó al sapo astronauta y a sus amigos a su casa para cenar juntos y luego pasearon por Marte, después de pasar varios días en ese planeta los terrícolas tenían que volver, Orutra Llesva y otros marcianos se habían hecho muy amigos de Juan, Pepe y Fido. Cuando Juan les comunicó que tenían que regresar a la tierra los marcianos le preguntaron: ¿Podemos ir a la tierra?, Juan les digo que si y ellos muy felices acompañaron a los terrícolas en su platillo volador.
CAPITULO III
EL REGRESO DEL SAPO ASTRONAUTA DE MARTE A LA TIERRA
Juan en su nave espacial seguido del platillo volador de Orutra LLesva y sus amigos llegaron a la tierra, los de la N.A.S.A. se asustaron de ver un platillo volador acompañando a la nave espacial del sapo astronauta y en un primer momento hubo confusión porque pensaron que los marcianos los iban a atacar pero luego se calmaron y se comunicaron con la nave de Juan y el les dijo que los marcianos eran sus amigos.
Los marcianos fueron recibidos en el estanque donde vivían sus padres de Juan, Orutra LLesva con los otros marcianos que eran científicos y que querían saber muchas cosas de nuestro planeta fueron unos invitados muy respetuosos durante el tiempo que estuvieron en la tierra pero tuvieron que regresar a su planeta porque allí les esperaban sus familias.
CAPITULO IV
UNA AVENTURA EN JÚPITER
Nuestro querido amigo el sapo astronauta después de tener vacaciones junto a sus padres regresó a la N.A.S.A. y dijo: ¡Estoy listo para una nueva aventura! y le preguntó a sus amigos ¿Dónde iremos esta vez?, Pepe y Fido le respondieron: Vamos a Júpiter y los tres subieron felices a su nave espacial rumbo a Júpiter, cuando llegaron al cinturón de asteroides habían pasado siete meses y tenían muchas ganas de llegar a Júpiter, después de nueve meses llegaron al planeta Júpiter que tenía muchas nubes y hacía mucho viento y había un huracán enorme y los habitantes estaban tratando de hacer funcionar una nave pero su tecnología era menos avanzada que en la tierra, cuando llegó la nave de Juan ellos estaban temerosos porque temían un ataque pero Juan les dijo que venían en paz y que los iban a ayudar y ellos se alegraron mucho y se hicieron buenos amigos y con la ayuda de los terrícolas lograron su objetivo y los nombraron héroes, hicieron una fiesta y les hicieron muchos regalos pero llegó el momento que Juan tenía que regresar a la tierra, pero el presidente de Júpiter era el papá de uno de los jóvenes científicos llamado Oivalf y le pidió al sapo Juan que lo llevara a la tierra para aprender nuestra tecnología porque había quedado impresionado con la nave terrícola, Juan aceptó.
Hicieron los preparativos de regreso a la tierra junto con Oivalf que estaba muy entusiasmado, cuando vio su planeta desde el espacio le parecía ¡increíble y maravilloso estar en el espacio!, al verlo Juan, se acordó la primera vez que salió del estanque, cuando cruzaron la ionosfera y vieron la tierra de lejos, Oivalf quedó impresionado y dijo: ¡que hermoso planeta!, cuando aterrizaron en la N.A.S.A. los esperaban muchos periodistas que querían entrevistar a Juan y sus amigos, tomarles fotos a los héroes y conocer al extraterrestre.
Oirvalf conoció mucho de la tecnología terrícola, tuvo muchos amigos porque era un joven alegre y simpático que le gustaba estudiar mucho, Juan estaba muy alegre de ayudar al joven así como a el lo ayudaron a cumplir su gran sueño.









Felicitaciones Arturito, tienes mucha creatividad...
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