CAPITULO I
Había una vez un sapo llamado Juan que vivía en un estanque, le gustaba ver las estrellas, que quería ser astronauta desde que era un renacuajo, los demás sapos se burlaban de el y le decían que era un tonto porque los sapos no van al espacio.
Un día mandó una carta a la N.A.S.A. y fue aceptado para ir al espacio; muy contento porque se iba a cumplir su gran sueño se lo comunicó a sus padres, ellos se pusieron tristes pero como lo amaban lo dejaron ir porque sabían que era su máximo anhelo.
Ya en la N.A.S.A. conoció a dos amigos, un loro llamado Pepe y un perrito llamado Fido que juntos fueron al espacio.
Juan estaba maravillado y muy feliz de ver los planetas, las estrellas y así cumplió su “sueño espacial”.
Cuando Juan regresó a la tierra salió en los periódicos y los sapos del estanque que se burlaban de el lo recibieron como un héroe y sus padres estaban orgullosos de él.




